En el ámbito artístico, la casualidad tiene en ocasiones un papel muy importante.
Recordemos la anécdota de aquel pintor que cansado de intentar reproducir el vaho de la respiración de un caballo, tiró una esponja en la que absorbía la pintura con cabreo y fuerza sobre el lienzo, consiguiendo asi el efecto buscado durante varios días.
Ayer me sucedió algo maravilloso, sonaba en mi ordenador, en la radio, el Adagio de la Décima Sinfonía de Gustav Mahler cuando al tentrar un un Blog (impresiones de un voluptuoso), sonó la música de Shostakovich, el Concierto para Violín nº1 opus 99 (77). Ambas músicas se enlazaron y acoplaron de una menera perfecta. Tuve creo yo, una experiencia estética como nunca he tenido.
Sonó una música nueva. He intentado reproducir este efecto de nuevo pero no lo consigo, quizá fuese su momento entonces y no en otra ocasión.
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Me sabe mal reconocer que hemos perdido mucho con la desaparición de La Noche Cromática.
Quizá llevado de la mano de la prudencia pensé en que a lo mejor, el programa o programas de sustitución serían de gran calidad, y mejores, con otra dinámica y otra orientación pero cual es mi sorpresa... que escuho un programa con un formato sin dinamismo y ya eschuchado con anterioridad en en otros horarios y emisoras, nada nuevo, en el que los locutores cuentan sosamente la historia y vida de un compositor, en este caso la vida de Gustav Mahler, al menos en la programación del lunes 1 de septiembre.
Me gusta Mahler, muchísimo, pero... señores, yo me esperaba otra cosa, no necesariamente una copia de La Noche Cromática, simplemente otra cosa.
Vemos que no ha habido acierto y quitando de la calidad de la música emitida, cuesta ver donde está el nuevo producto radiofónico.
Jacobo, María, ahora si que vamos a hecharos de menos, de verdad...
servido por manuel-escorial
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